En sí, la música tiene una función de desarrollo cerebral: genera placer (a través de la liberación de dopamina), relaja y exacerba emociones, sólo por mencionar algunas. Pero en la adolescencia, específicamente, cumple un rol muy importante y que tiene que ver con el desarrollo humano, la identidad.
La música en la adolescencia es un factor influyente en la conducta. Gracias a la diversidad de estilos musicales se construye la identidad de cada adolescente. A la música se le suman otros factores constructores de la identidad como los peinados, el lenguaje y el vestuario.

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